Si tienes ocasión: Descubre el viento en la aventura.
Asciende a la cima de una montaña para sentir la potencia del viento allí arriba, galopa con tu bici o tu caballo si sabes montar, corre a contracorriente en la playa, atrévete a hacer algún deporte de aventura que mantenga tu mente conectada al viento y al presente, como como kitesurf o parapente, vuela junto a las aves haciendo parahawking, sube a una lancha, un barco, una moto acuática… ¡o simplemente baja las ventanillas del coche!.
Conecta a través del viento con el movimiento, la fuerza, la adrenalina y tu lado más salvaje.
Fuego
Transmutación
En la naturaleza: Abraza el sol.
Acompaña tu día de su energía cálida e imponente.
Observa el amanecer o el atardecer, sonríe cada mañana al verlo despertar desde casa o de camino al trabajo.
Siente su calor en tu piel mientras caminas , escucha a los pájaros anunciar su llegada, saborea cómo las flores se despiertan con su luz, cómo el rocío cae al llegar la mañana, regocíjate en la felicidad de tu perro o tu gato cuando se tumban a recibir su energía cada día, siente sus rayos, agradece sus vitaminas, su temperatura, su luz…
¡El sol es vida!
En casa: Medita en una vela aromática.
Siéntate en una postura cómoda (por ejemplo, en cualquiera de las descritas en el apartado del elemento aire ) y coloca tu vela encendida en un lugar seguro a la altura de los ojos.
Comienza anclando tu mente en el presente con los ojos cerrados y relajando tu respiración.
Lleva la atención a tu abdomen y siente cómo se mueve con la inhalación y la exhalación.
Mantente aquí hasta que sientas cierta estabilidad y, entonces, abre los ojos para observar la vela que hay frente a ti.
Relájate en la suavidad de su movimiento, observa su luz, su forma, su tamaño…
Si aparecen pensamientos, sin juzgar y con amor, déjalos pasar para que sigan su camino y de nuevo lleva tu atención a la vela.
Mantente aquí unos 15 minutos respirando y observando.
Si lo necesitas, puedes cerrar los ojos, hacer algún movimiento, respirar profundo… y de nuevo volver a la vela.
Antes de finalizar, cierra de nuevo tus ojos, haz tres respiraciones profundas , mueve ligeramente el cuerpo y cuando te sientas preparad@ apaga la vela y levántate con suavidad.
Agradece y lleva esta energía al resto de tu día.
¡Felicidades!
Si tienes ocasión: Enciende una fogata o la chimenea en tribu.
Hay algo ancestral en el fuego que nos recoge, nos conecta, nos devuelve a la tribu, a la Tierra, a la noche y a la esencia.
La magia y nuestros orígenes están directamente conectados al fuego. Incluso hoy en día, seguimos reuniéndonos y formando círculos a su alrededor de una manera intuitiva y natural, como si formara parte de nuestra naturaleza más profunda. Y así es.
Crea un círculo en torno al fuego junto a tu familia y/o amigos. Charlad, reíd, observadlo en silencio, escuchad el chisporroteo y el sonido de la noche, disfrutad juntos, comed, saltad, danzad…
Cread vuestro propio ritual en el que lancéis a esa fogata aquello que queráis transmutar.
La magia, la luna y el fuego harán el resto.
Feliz noche.
Tierra
Unión
En la naturaleza: Abraza la tierra
Literalmente hazlo. La tierra es nutrición, vida, equilibrio y paz.
Abrázate a un árbol, toca la arena con tus manos, huele las hojas, camina en silencio en un baño de bosque, agradece cuando recoges una mora, una rosa, una ramita de tomillo, una semilla, un fruto…
Simplemente habita la tierra, nada más.
Sabrás cómo porque es tu casa.
En casa: Ama tus plantas.
Mientras trasplantas, podas, riegas y cuidas tus macetas o jardín atiende cada paso y pon total atención en el presente y en las necesidades de tu planta . Con sumo amor y cuidado, recoge la información que te da al observar sus flores, el nivel de humedad de la tierra, el color de sus hojas… Es su momento.
Medita en ellas observando cada detalle. Tu flor es tu presente, nada más existe y nada más importa.
¿Te atreves con el arte del bonsai?
Si tienes ocasión: Observa a los animales en libertad.
Pocas cosas hay en este mundo que me traigan al presente como observarlos a ellos.
El tiempo simplemente se para.
Aves, hormigas, abejas, ardillas, delfines, liebres, zorros, corzos, gorriones, vacas, caballos, águilas…
Observa tu alrededor, se dejan ver más de lo que crees.
Y cuando sucede, te emocionas, te entusiasmas, te reconoces en ellos.
En los ojos de la ardilla ves al ave y en los ojos del ave ves al pez, a tu perro o a ti.
Porque todos somos lo mismo.
Ellos te recuerdan que todos somos habitantes de este mismo planeta y que las acciones de uno repercuten en todos.
Cuidarnos y respetarnos unos a otros, no solo es amor, también es supervivencia.
—Dicen que aquello que compartimos, enseñamos o a lo que nos dedicamos, es nuestro propio camino, aquello que nosotros debemos aprender, lo que necesitamos para evolucionar.
Así que sí, soy un nervio puro.
No nací tranquila, ni organizada, ni puntual.
El equilibrio y la estabilidad mental, se trabaja, se construye, se entrena y se elige cada día .
Pero no siempre es fácil…
Necesitamos espacios de silencio en los que poder equilibrarnos, ir hacia dentro, salir de los enredos de la mente y escuchar el rugir interno.
La naturaleza es el entorno perfecto y tiene el ritmo perfecto para dejar fluir nuestra esencia.
En ella florecemos porque, por mucho que nos empeñemos en llenar nuestra vida de cemento y cables, somos naturaleza.
Somos agua, somos tierra, somos aire y somos fuego.
Hoy te traigo algunas sugerencias muy sencillas con las que regalarte esos espacios de reconexión a través de los 4 elementos.
Bienvenid@ a tu templo personal.
Empezamos.
VISUALIZACIÓN GUIADA PARA DORMIR A TRAVÉS DE LOS 4 ELEMENTOS.
¡DULCES SUEÑOS, ALQUIMISTA!
FORMAS SENCILLAS DE CONECTAR CON LA NATURALEZA EN EL DÍA A DÍA.
DESPLIEGA EL ÍNDICE PARA IR A TU ELEMENTO
Agua
Purificación
Templo Tirta Empul (Bali, Indonesia)
En la naturaleza: Abraza la lluvia.
Danza, corre, salta, juega… La próxima vez que llueva (si el clima lo permite) atrévete a no huir y ¡mójate!.
Siente tu lado salvaje y natural cuando dejas que la lluvia te impregne. Siente el ciclo de la vida, mira hacia arriba, cierra los ojos y llénate de alegría y vitalidad.
En casa: Medita en la ducha.
Busca algún espacio en el que puedas ducharte en silencio y con plena atención a lo que reciben tus sentidos. Deja que el agua recorra todo tu cuerpo desde la cabeza o desde la frente.
Si lo deseas, puedes utilizar flores, aceites esenciales o sal.
Respira profundo y relájate. Es tu momento.
Si tienes ocasión: Báñate en el mar o en el río.
Hazlo en silencio para descubrir qué sensaciones esconde para ti la experiencia. Siente los olores, el sabor, los sonidos bajo el agua, la temperatura, el tacto en la piel…
En muchas culturas, el agua es un símbolo de purificación y de nuevos comienzos. Añade a tu baño esta intención.
Siente y visualiza como limpias y revitalizas tu cuerpo y tu mente.
Aire
Liberación
Desierto de Merzouga (Marruecos)
En la naturaleza: Abraza el viento.
La próxima vez que te topes con él, y tengas ocasión de sentirlo, cierra los ojos, abre los brazos y siéntelo en la cara.
Deja que se lleve todo lo que te sobra , escucha su sonido, nota su movimiento en tu piel, en el pelo y en la ropa.
Sumérgete en su fuerza.
En casa: Medita en tu respiración.
Puedes hacer esta meditación cortita durante unos 20 minutos:
Siéntate en una postura cómoda , según tu experiencia y físico puedes hacerlo en loto, sastre, semiloto o simplemente en una silla con los pies apoyados en el suelo y la espalda erguida.
Coloca tu mentón ligeramente hacia abajo y los hombros lejos de las orejas.
Las manos puedes dejarlas descansando sobre el regazo o en la posición Dhyanamudra (derecha sobre izquierda con las puntas de los pulgares conectadas).
Relaja tu mandíbula y tus párpados, cierra los ojos (mejor si no llegas a sellarnos del todo y dejas pasar un pequeñito haz de luz).
Haz varias respiraciones visualizando que inhalas luz blanca y expulsas humo gris.
Cuando notes que tu mente está un poquito más anclada en el presente, centra tu atención en la sensación que deja el aire que exhalas sobre tu labio superior.
Quédate ahí respirando y sintiendo la inhalación y la exhalación fuera de tu nariz.
Si te descubres sumergid@ en un pensamiento, con amor, sales de él para dejarlo ir y vuelves a conectar con el aire que sientes fuera de tu nariz.
Mantente aquí.
Por último, realiza tres respiraciones profundas para salir de la meditación sintiendo tu pecho, el roce de tu ropa sobre la piel, el peso de tu cuerpo sobre el cojín y los sonidos a tu alrededor.
Mueve ligeramente las manos, los hombros… y finalmente, abre los ojos.
Agradece y lleva esta energía al resto de tu día.
¡Felicidades!
Si tienes ocasión: Descubre el viento en la aventura.
Asciende a la cima de una montaña para sentir la potencia del viento allí arriba, galopa con tu bici o tu caballo si sabes montar, corre a contracorriente en la playa, atrévete a hacer algún deporte de aventura que mantenga tu mente conectada al viento y al presente, como como kitesurf o parapente, vuela junto a las aves haciendo parahawking, sube a una lancha, un barco, una moto acuática… ¡o simplemente baja las ventanillas del coche!.
Conecta a través del viento con el movimiento, la fuerza, la adrenalina y tu lado más salvaje.
Fuego
Transmutación
El caldero ancestral
En la naturaleza: Abraza el sol.
Acompaña tu día de su energía cálida e imponente.
Observa el amanecer o el atardecer, sonríe cada mañana al verlo despertar desde casa o de camino al trabajo.
Siente su calor en tu piel mientras caminas , escucha a los pájaros anunciar su llegada, saborea cómo las flores se despiertan con su luz, cómo el rocío cae al llegar la mañana, regocíjate en la felicidad de tu perro o tu gato cuando se tumban a recibir su energía cada día, siente sus rayos, agradece sus vitaminas, su temperatura, su luz…
¡El sol es vida!
En casa: Medita en una vela aromática.
Siéntate en una postura cómoda (por ejemplo, en cualquiera de las descritas en el apartado del elemento aire ) y coloca tu vela encendida en un lugar seguro a la altura de los ojos.
Comienza anclando tu mente en el presente con los ojos cerrados y relajando tu respiración.
Lleva la atención a tu abdomen y siente cómo se mueve con la inhalación y la exhalación.
Mantente aquí hasta que sientas cierta estabilidad y, entonces, abre los ojos para observar la vela que hay frente a ti.
Relájate en la suavidad de su movimiento, observa su luz, su forma, su tamaño…
Si aparecen pensamientos, sin juzgar y con amor, déjalos pasar para que sigan su camino y de nuevo lleva tu atención a la vela.
Mantente aquí unos 15 minutos respirando y observando.
Si lo necesitas, puedes cerrar los ojos, hacer algún movimiento, respirar profundo… y de nuevo volver a la vela.
Antes de finalizar, cierra de nuevo tus ojos, haz tres respiraciones profundas , mueve ligeramente el cuerpo y cuando te sientas preparad@ apaga la vela y levántate con suavidad.
Agradece y lleva esta energía al resto de tu día.
¡Felicidades!
Si tienes ocasión: Enciende una fogata o la chimenea en tribu.
Hay algo ancestral en el fuego que nos recoge, nos conecta, nos devuelve a la tribu, a la Tierra, a la noche y a la esencia.
La magia y nuestros orígenes están directamente conectados al fuego. Incluso hoy en día, seguimos reuniéndonos y formando círculos a su alrededor de una manera intuitiva y natural, como si formara parte de nuestra naturaleza más profunda. Y así es.
Crea un círculo en torno al fuego junto a tu familia y/o amigos. Charlad, reíd, observadlo en silencio, escuchad el chisporroteo y el sonido de la noche, disfrutad juntos, comed, saltad, danzad…
Cread vuestro propio ritual en el que lancéis a esa fogata aquello que queráis transmutar.
La magia, la luna y el fuego harán el resto.
Feliz noche.
Tierra
Unión
Braña de los Tejos (Cantabria, España)
En la naturaleza: Abraza la tierra
Literalmente hazlo. La tierra es nutrición, vida, equilibrio y paz.
Abrázate a un árbol, toca la arena con tus manos, huele las hojas, camina en silencio en un baño de bosque, agradece cuando recoges una mora, una rosa, una ramita de tomillo, una semilla, un fruto…
Simplemente habita la tierra, nada más.
Sabrás cómo porque es tu casa.
En casa: Ama tus plantas.
Mientras trasplantas, podas, riegas y cuidas tus macetas o jardín atiende cada paso y pon total atención en el presente y en las necesidades de tu planta . Con sumo amor y cuidado, recoge la información que te da al observar sus flores, el nivel de humedad de la tierra, el color de sus hojas… Es su momento.
Medita en ellas observando cada detalle. Tu flor es tu presente, nada más existe y nada más importa.
¿Te atreves con el arte del bonsai?
Si tienes ocasión: Observa a los animales en libertad.
Pocas cosas hay en este mundo que me traigan al presente como observarlos a ellos.
El tiempo simplemente se para.
Aves, hormigas, abejas, ardillas, delfines, liebres, zorros, corzos, gorriones, vacas, caballos, águilas…
Observa tu alrededor, se dejan ver más de lo que crees.
Y cuando sucede, te emocionas, te entusiasmas, te reconoces en ellos.
En los ojos de la ardilla ves al ave y en los ojos del ave ves al pez, a tu perro o a ti.
Porque todos somos lo mismo.
Ellos te recuerdan que todos somos habitantes de este mismo planeta y que las acciones de uno repercuten en todos.
Cuidarnos y respetarnos unos a otros, no solo es amor, también es supervivencia.
VISUALIZACIÓN GUIADA PARA DORMIR A TRAVÉS DE LOS 4 ELEMENTOS.
DULCES SUEÑOS, ALQUIMISTA
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